Gabinete De Ambagedores

24 11 2007

Bando 064

(Luther Blissett)

 Todos estamos expuestos a ser el otro. Todos tenemos la posibilidad de ser, incluso, el otro para el otro. Nadie quiere. Yo quiero apoyarme en adustas referencias, pero no ser una de ellas. O sí, pero sólo en alguna ficción pasajera. Cómo puedo contarte ninguna historia cuando cabe la posibilidad de que tú seas su protagonista. Queda la opción de empezar a hablar del tiempo que hace para ir modelándolo entre cuatro manos (perdona, ¿eres el otro?) hasta darle una apariencia más trascendental. Creemos que crecemos con la práctica, aunque supongo que aquí ya llegamos crecidos; apoyados en el otro. Perdona, ¿te hago daño? Si yo fuera el otro para el otro, hoy no podría estar hablando contigo, pero quizá fuera la plataforma perfecta para que pudieras echarte un baile en mi memoria. Son suposiciones. O aspiraciones. O posibilidades.

 Estaré por aquí, cuidando de no cruzar esta línea imprevisible. Ni esta otra. Ni esa. Pero siempre pendiente de quien se quede en la orilla opuesta. Por ellos, sobre todo. Y hoy por ti, claro.

[a] Arto Tuncboyaciyan - Hoonk

23 11 2007

Bando 063 (monomanía)

(Luther Blissett)

 (Hablamos entre paréntesis por no romper el encanto, por inercia, porque gracias a un par de éstos pude evadirme y darle por el culo al tiempo. Veintiún poemas entre paréntesis, veintiuna pequeñas obras de arte magistralmente representadas. Ése fue el número. El teatro total al servicio de un solo espectador, que invirtió una fortuna -no necesariamente suya-, pero acabó necesitando bolsillos para guardar los beneficios que se encontró al bajar el telón. Todo sucedió entre paréntesis; y en minúsculas, para no sobresalir demasiado. Y, muchas veces, fueron en negrita y dejaron rastro en el reverso. Porque el papel era fino. Lo del papel, pienso, no es otra cosa que la intención de abaratar costes bajo la certeza de que la obra será extensa. En mi caso, el paréntesis no vino a cuento de nada, no trataba de acotar algo dicho con anterioridad; pero ahora estoy seguro de que ha de modificar lo que vendrá después. Algo esperable, por otro lado, cuando escribir y leer son acciones simultáneas. Lo cierto es que me duele pensar en el tremendo derroche que ha supuesto mi capricho, mi inofensivo paréntesis, y me siento culpable por haberlo disfrutado en solitaria exclusividad. Aunque, claro, ahí radica su interés, su originalidad: se trató de un compendio de operetas de arte efímeras, una gran hoguera, una frivolidad. Mi papel de espectador se ha convertido, a su fin, en el de obligado vocero. La irrepetibilidad del contenido y, quizá también, del continente me presiona para que lo cuente, para que no calle, para que vaya dejando copias de seguridad antes de que mi memoria voluble lo termine negando todo. Me sentí demasiado bien entre paréntesis, rodeado por una caterva de palabras nuevas de las que fui extrayendo con paciencia de orfebre su sentido más profundo hasta llegar a comprender lo que querían decirme todas juntas. Cada representación, una puesta en escena diferente; cada puesta en escena, un mensaje nuevo. Y un asunto común: lecciones sobre la vida, para saborear a partir de cualquier edad. Yo ahora me voy entreteniendo con los títulos de crédito, que son enormes, y que le van poniendo el cierre a lo vivido entre paréntesis.)

 Fuera de ellos, tengo que darme prisa para que el tiempo no me atrape y, en justa venganza, ay, me la devuelva (doblada).

[a] Travis - Selfish jean






















Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Hadley Wickham