El cuento de la lechera
(Luther Blissett)
Marchaba con paso alegre
una orgullosa lechera,
pensando continuamente
en lo agraciada que era
por tener tal mercancía
colocada en su trasera,
sin duda el mejor producto,
la flor y la nata eran,
y tan feliz paseaba
que casi no se dio cuenta
de que en medio del camino
cortaban el paso piedras,
pero ella, precavida
frenó con mucha presteza.
A punto estuvo, la pobre,
de dar con sus huesos en tierra.
No se amilana, es valiente
la infatigable lechera
y, por eso, de inmediato
abre la puerta derecha
un tremendo hijo de puta,
mona con traje de seda,
traje azul que esconde dentro
a un enorme comemierda.
"Dad paso a la policía",
grita con todas sus fuerzas
al tiempo que con su mano
saca el arma de defensa;
reparte a diestro y siniestro,
dispersando con violencia
a peligrosos gigantes
que no eran más que unas piedras;
pega sin contemplación,
somos culpables de veras,
estábamos en la calle
y buscábamos pelea;
así lo intuyó al momento,
tan gilipollas era.
Sofocan así disturbios
a la vez que ellos los crean.
Golpeados los primeros,
soy yo la siguiente presa;
"a mí no me pegues", digo
pero con la porra fuera
no tiene sentido alguno
dejar la faena a medias
y me suelta en todo el lomo
un toletazo que quema,
que produce asombro y rabia
y decepción e impotencia.
Con la labor bien cumplida,
se encarama a la lechera
y piensa, excitado aún,
en la próxima refriega.
Se acrecienta en su interior
la sensación placentera
de que su poder impune
es la ley que enjuicia y pena.
Amaina la sed de sangre
sentadito en su lechera,
pero el mono vuelve pronto
y comienza a darse cuenta
de que necesita más
revienta, cerdo, revienta.
[a] Kasabian - Empire

Asi asi, sin acritud.
Y ¿no pones a quien dedicas este poema? Yo lo sé.
Dedicado a esos personajes tan nobles que forman parte del cuerpo. Nobles como los asnos, de los que tomaron sus inquietudes intelectuales, nobles tambien como los bueyes, con ese saber estar, con esa imponente presencia, pero… pero sin güevecillos, igualito que los bueyes.
Bueno, igual no, estos, despues de mucho entrenar consiguen no cagarse en los desfiles.
Comentario de Tomas Cañas — 29 01 2007 @ 09:38 pm +02:00