Gabinete De Ambagedores

29 01 2007

El cuento de la lechera

(Luther Blissett)

Marchaba con paso alegre
una orgullosa lechera,
pensando continuamente
en lo agraciada que era
por tener tal mercancía
colocada en su trasera,
sin duda el mejor producto,
la flor y la nata eran,
y tan feliz paseaba
que casi no se dio cuenta
de que en medio del camino
cortaban el paso piedras,
pero ella, precavida
frenó con mucha presteza.
A punto estuvo, la pobre,
de dar con sus huesos en tierra.
No se amilana, es valiente
la infatigable lechera
y, por eso, de inmediato
abre la puerta derecha
un tremendo hijo de puta,
mona con traje de seda,
traje azul que esconde dentro
a un enorme comemierda.
"Dad paso a la policía",
grita con todas sus fuerzas
al tiempo que con su mano
saca el arma de defensa;
reparte a diestro y siniestro,
dispersando con violencia
a peligrosos gigantes
que no eran más que unas piedras;
pega sin contemplación,
somos culpables de veras,
estábamos en la calle
y buscábamos pelea;
así lo intuyó al momento,
tan gilipollas era.
Sofocan así disturbios
a la vez que ellos los crean.
Golpeados los primeros,
soy yo la siguiente presa;
"a mí no me pegues", digo
pero con la porra fuera
no tiene sentido alguno
dejar la faena a medias
y me suelta en todo el lomo
un toletazo que quema,
que produce asombro y rabia
y decepción e impotencia.
Con la labor bien cumplida,
se encarama a la lechera
y piensa, excitado aún,
en la próxima refriega.
Se acrecienta en su interior
la sensación placentera
de que su poder impune
es la ley que enjuicia y pena.
Amaina la sed de sangre
sentadito en su lechera,
pero el mono vuelve pronto
y comienza a darse cuenta
de que necesita más
revienta, cerdo, revienta.

[a] Kasabian - Empire

26 01 2007

Bando 045 (persas)

Clasificado en: Boletín general, A.Ceguero

(A.Ceguero)

 -Pues no lo entiendo, no me cabe en la cabeza…

 -¿De veras que no reconoce usted dónde está el fallo?

 -No sé, es bonita, así, redondita, con ese color…

 -Ya le dije que a esta mesa-estado tenía que ponerle usted tres patas.

 -Y ahí las tiene, jefe.

 -Desde luego que sí, las veo, pero, alma de Dios, a quién se le ocurre juntarlas en un solo pie. Eso, a menos de nada, se desequilibra y se lleva por delante el resto del ajuar.

 -Entonces…

 -Nada, nada, que no me la llevo.

 -Pues usted sabrá lo que hace, pero este modelo se está vendiendo como rosquillas.

 -Sí, las compramos nosotros; enviamos a Ecólalo a realizar el encargo. Y allí andan, al borde del colapso.

 -Ah, Ecólalo, sí, me suena, un tipo muy simpático, tenía una conversación muy amena.

 -En fin… ¿Y podríamos descambiarlas?

 -Tanto como eso no, pero puedo intentar arreglarlas.

 -Bueno, eso entraría dentro de la garantía.

 -¿Garantía, esas mesas? Permítame descojonarme un poco… Ya.

 -Es usted un cínico.

 -Busco mi prosperidad.

 -¿Aun a costa de la gente honrada?

 -Tenaz oxímoron.

 -¿Eso cree?

 -Eso veo.

 -Si Montesquieu levantara la cabeza…

 -¿Quién?

 -Nadie, un diseñador.

[a] Hoobastank - Born to lead

24 01 2007

Prolija alfarería

Clasificado en: Boletín general, CarcaVera

(CarcaVera) 

 Mi amiga, compañera de trabajo desde siempre, está inconsolable ahora que se ha enterado de que el gobierno ha decidido quitar a la talla 46 el sobrenombre de ‘especial’. Ella, ninguneada por la sociedad, usada como un pañuelo de papel, abusada, inolvidable por desconocida, que encontraba unos pocos restos de la humanidad necesaria, aun a base de autoengaño, al entrar en tiendas de ropa y responder ante la pregunta de "y usted es…" con un risueño "especial", ella, digo, sigue sin creerse que incluso aquí la sociedad le dé una patada en el culo y la meta en el mismo y vulgar cajón que a tantas otras, indefinibles, anónimas. Porque nadie le dijo nunca una cosa tan bonita, porque en su vida no ha habido palabras amables ni piadosos favores.

 Y esta redefinición de lo políticamente correcto empieza a ahogar, de tan estrecha. A la gente no le ofende la imagen que los medios ofrecen, a la gente le ofende no responder a tales cánones, a la gente le reconcome la envidia. Porque la solidaridad está muy bien vista cuando la ejerces tú, pero la imagen de víctima que lleva asociada una solidaridad de sentido inverso es demasiado pesada como para salir a la calle con ella.

 Y cuando uno se olvida de que la creación, como arte, dispone del soporte elegido en función de los resultados deseados y no de lo que decreta esa dictadura que, a veces, es la mayoría -no quedarían cuevas sin paredes pintarrajeadas si nadie hubiera roto con esa cosa confundida con la tradición, que es el rancio asiento de dicha mayoría-, cuando esto ocurre, la libertad se ve coartada y el arte deja de existir como concepto.

 Como nos sobran, vamos a gastarnos los dineros en maniquíes de escaparate nuevos, que respondan a la media ofrecida por un estudio no más barato realizado sobre un espectro representativo de mujeres españolas (no me atrevo a decir que, en un mundo tan global, el estudio debería hacerse sobre una muestra universal de mujeres por si me copian la idea). Ahora también nos disgustan las muñecas, los objetos inanimados, las perchas. Pues para eso, yo propongo que se obligue a todo el mundo a comer hasta el umbral del reventón, a ponernos gordos como peonzas, todos por igual, no sea que alguien se pase y reclame ese guiño de complicidad de la sociedad para volver al redil del que se autorretira voluntariamente, víctima de su ambigua autoestima y de su inseguridad; que nadie pueda ser más, que al que sea menos se le excluya. Y que se condene a la ignominia a ese degenerado de Giacometti, por obsceno.

 Que yo no pueda dedicarme profesionalmente al baloncesto por culpa de mi altura no ha de significar que se deba fijar un máximo de estatura de, por ejemplo, 1′75 m. para poder hacerlo; simplemente, que debo dedicarme a otras tareas y no tomarme este deporte como algo más que un mero entretenimiento. Lo que me temo es que, si a todo el mundo se le antojase afinar la puntería frente a una canasta y que le pagasen por ello, acabarían ejecutando tal medida opresora o bajando las canastas, no se vaya a ofender el discriminado de turno.

 Y poco más. Para la resolución del resto de matices, hagan un uso más adecuado de la educación, que es donde residen todas las respuestas y las bases para evitar que la envidia, el capricho y la falta de personalidad nos gobiernen. ¿No creen que están siendo crueles cuando están buscando la igualdad a base de bajar el listón? Así todos conseguimos medallas, pero recapaciten sobre su posible devaluación. Y recuerden que la continua pelea de superación es contra uno mismo, tiren con los genes que les han tocado y procuren hacer más fácil la vida del prójimo.

 En sus adoradas tiendas de ropa, mi amiga dejará de ser especial, pero yo, que no me fijo en las tallas de fuera, seguiré considerándola como tal. Faltaría más.

[a] Howie Day - I’ll take you on 

19 01 2007

Bando 044

(PusilániMan)

 Y, de vez en cuando, me vienen a la memoria indicios de otras fórmulas perdidas para siempre.

 Y éstas duelen más porque, como no riman, no me las espero.

[a] The rakes - Binary love

12 01 2007

Eleg(ir)ía

(PusilániMan)

Un pantallazo azul, un infortunio
La desgracia esperada del cobarde
La explosión de la luna en plenilunio

Pensar que nunca es demasiado tarde
Que lo de hoy volverá también mañana
Despertarse y ver que la noche arde

En pira trágica, veraz, insana
Recuerdos que sólo son combustible
Llama mortal, terriblemente vana

El escrúpulo aparece, temible
Navegando por las crestas del fuego
insoportable, atroz, inasumible

No estudiarse las reglas de este juego
Fue la primera regla que fijamos
Y así la paradoja mató al ego

No era más que el reflejo de unos tramos
Registro de emociones desbocadas
Porciones de retazos que tocamos

Imágenes miradas, remiradas
Fetiches del voyeur arrepentido
Relatos de bufones y de hadas

El relleno de ratos sin sentido
El confidente de este bobo mudo
Memoria suplantada por olvido

Y el ánimo de quien todo lo pudo
Es arrojado a un pozo sin salida
Del que sólo nos llega un grito agudo

Pensar que se nos va toda una vida
Que quedamos huérfanos de pasado
Que nunca cicatrizará esta herida

Es una lucha eterna sin aliado
La causa de volverse loco el cuerdo
Que lo fue por su hacer emocionado
Por teñir de futuro su recuerdo

[a] The killers - On top






















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