Bando 072
(PusilániMan)
-¿Yo? Melibeo soy y a Melibea adoro y en Melibea creo y…
-Desbarras, Celestina.
[a] The shins - Phantom limb
(PusilániMan)
-¿Yo? Melibeo soy y a Melibea adoro y en Melibea creo y…
-Desbarras, Celestina.
[a] The shins - Phantom limb
(Luther Blissett)
Qué tiempos aquellos en los que Todos no era un subconjunto.
[a] Birds of Tokyo - Armour for liars
(Falacio)
Podríamos echarle la culpa a la crisis. Y no decir nada más, no ponerle apellidos. Y todo el mundo haría ese gesto de levantar la mirada y bajar las párpados al mismo tiempo. Y tanta compasión nos arrastraría y acabaríamos formando un remolino autofagocitante.
Pero no ha sido nada de eso. Y yo se lo tengo que recordar continuamente, porque se me abaten con tan poca cosa como, por ejemplo, un nublado. ¿Ven el boli de ahí arriba? Se nos gastó la tinta. Así de fácil: nos quedamos sin tinta. Ha sido eso. Solo. Bueno, pues el caso es que le pedí a PusilániMan que fuera a comprar un boli nuevo cuando pudiera, en un ratillo que tuviera por ahí libre. Y no ha sido capaz, en todo este tiempo, que no han sido ni unos días ni unas semanas, que ha sido un año, de salir a comprarlo. Al final, después de una bronca de las de colegio, que es lo único que parece traerle a la vida, salió. Cinco minutos después, conociendo el reducido campo de acción de esta clase de riñas, salí yo detrás. Le alcancé, le acompañé hasta una papelería y, como el padre que sabe que antes o después tendrá que soltar la bicicleta y con ella al crío, no seguí sus pasos cuando cruzó el umbral de la tienda. Tras un par de minutos, volvió a la calle con el semblante de quien ha conocido la guerra, y la ha ganado. Con un leve gesto de suficiencia, me enseñó la bolsa con el botín y regresamos al gabinete. Imagínense cómo me he quedado cuando me he puesto a escribir para hacerles llegar alguna nueva (para que no sigan lamentando nuestra pérdida, tremendistas) y he visto que el boli pintaba azul…
[a] Klaus & Kinski - Ya estaba así cuando llegué
(Perogrullo)
Pío echa la culpa de todos sus males a su esposa. Y es que fue ella quien, recién casados, eligió lado de la cama y, por eso, todas las mañanas, él se levanta con el pie izquierdo.
(Luther Blissett)
A todo el mundo que pasó por la carretera le llamó la atención el espantapájaros que Turpión había colocado sobre uno de los manzanos. Desde el día en que aquella figura de mono azul y sombrero amarillo apareció en su huerto, dejaron de acercarse por allí pardales, tordos y palomas y los conductores, que se percataron de ello, aplaudieron la maña del viejo a la hora de confeccionar el invento y sus excelentes resultados.
Fue al cabo de unos días cuando un gesto de amarga decepción apareció en el rostro de los transeúntes, que constataron la imperfección del artefacto cuando descubrieron a una bandada de seis u ocho buitres encaramados al árbol, hurgando bajo el sombrero y vaciando el relleno del mono.
[a] Institute - Ambulances
(Luther Blissett)
-Póngame (gasoil) del de 95 octanos, 20 euros (por favor).
Recuerda, querido lector, lo oíste aquí por primera vez: extraoficial y confidencialmente y muy Hush-Hush.
[a] Fuel - Wasted time (G-Mix)
(A.Ceguero)
Lucas 2, 51-52
51 Bajó con ellos y regresó a Nazaret; y vivía sujeto a ellos. Pero su madre retenía cuidadosamente todas estas cosas en su corazón. 52 Y Jesús iba progresando en sabiduría, estatura y gracia ante Dios y los hombres.
[a] P.O.D. - It can’t rain everyday
(Luther Blissett)
No encuentro una imagen. No la busco. Hoy huyo de la referencia tratando de escribir en el aire con una brasa. Sin ancla. Y sin orillas, me temo. Por encargo. Haciéndome el sordo, ignorando que soy mudo. Mimo inválido. Hace tiempo, confundieron los carteles de las puertas: donde debería poner Delirios, el cartel reza Memoria y, cuando busco, me quemo. Lo tengo en tareas pendientes: renombrar. Justo a continuación de atender tareas pendientes. A la deriva, llamar de placer al viaje y pensarlo un momento me hace rectificar, tachar y poner de aventuras. Persiguiendo al sol, trazo arcos que reflejan, antes que sus rayos, mi ceguera. Ahora me guío por el calor en mi cara y calculo que en pocas jornadas he de llegar a buen puerto; ya oigo lamentos, aullidos que imploran piedad, ofertas sonrojantes. Me explico que me encuentro cerca de la cara oculta y voy dándole forma a esta mitología de la que empiezo a sentirme parte. Antes de eso, no estoy seguro de haber sido. En el momento presente, estoy seguro de ello. No soy; mi cuerpo de éter me hace inaprensible incluso para mí mismo. Únicamente el viento parece darse cuenta de mi presencia y me silba cuando cruzo. Hago como que salto. Y salgo.
[a] Archie Bronson Outfit - Dart for my sweetheart
(Luther Blissett)
-Siguiente…
(toc, toc)
-Sí, adelante.
(toc)
-Sí…
-Sí, hola, doctor.
-Adelante. Pase, pase… Siéntese y dígame qué es lo que le ocurre.
(toc)
-No, doctor, no soy yo, es mi hijo. ¿Le ve?
-Sí, señora; afortunadamente mis problemas de vista no son algo que no puedan solucionar unas simples gafas, gracias. Y aquí soy yo quien pasa consulta y hace las preguntas. Dígame qué le ocurre.
(toc)
-Verá, le empezaron los síntomas la otra noche y sigue así, dando pataditas con la pierna derecha.
(toc)
-A ver, niño, y cómo te llamas.
-Miguelito.
-Muy bien, Miguelito, ¿puedes echarte un poco hacia atrás?
-¿Así?
-Sí, así mejor.
-¿Es para verle mejor la pierna, doctor?
-No, es porque me está destrozando la mesa. Veamos… me dice que lleva ya casi dos días así…
-Sí, doctor, dando pataditas; no para.
-¿Y cómo no han venido antes?
-Bueno, hasta hoy mi hermana no había traído su perro a casa.
-¿Su perro? ¿Qué tiene que ver el perro?
-Nada, doctor, ahora nada, aprovechando el viaje, lo hemos traído al veterinario; después de una hora jugando con el crío, ahora el perro ni ve ni come.
-¿Y qué tal se lleva usted con su hermana?
-Oh, muy bien, muy bien; ya sabe, es como de la familia.
-Pues entonces el problema sí es grave. Déjeme consultar el historial del niño unos instantes… Ajá,… ajá, … ajá, ajá… Según el historial, vino usted con la criatura hace un par de semanas a un control rutinario…
-Sí, doctor, así es.
-Y pone aquí que no reaccionó ante los golpes de martillo debajo de la rodilla…
-No, doctor, ni el menor movimiento.
-Pues está muy claro, no hay lugar a dudas.
-Oh, ¿sí, doctor? ¿Me puede usted decir qué es lo que tiene mi hijo? ¿Puede?
-Por supuesto. Su hijo tiene refracciones, señora.
[a] Landon Pigg - Can’t let go
(Luther Blissett)
Todos estamos expuestos a ser el otro. Todos tenemos la posibilidad de ser, incluso, el otro para el otro. Nadie quiere. Yo quiero apoyarme en adustas referencias, pero no ser una de ellas. O sí, pero sólo en alguna ficción pasajera. Cómo puedo contarte ninguna historia cuando cabe la posibilidad de que tú seas su protagonista. Queda la opción de empezar a hablar del tiempo que hace para ir modelándolo entre cuatro manos (perdona, ¿eres el otro?) hasta darle una apariencia más trascendental. Creemos que crecemos con la práctica, aunque supongo que aquí ya llegamos crecidos; apoyados en el otro. Perdona, ¿te hago daño? Si yo fuera el otro para el otro, hoy no podría estar hablando contigo, pero quizá fuera la plataforma perfecta para que pudieras echarte un baile en mi memoria. Son suposiciones. O aspiraciones. O posibilidades.
Estaré por aquí, cuidando de no cruzar esta línea imprevisible. Ni esta otra. Ni esa. Pero siempre pendiente de quien se quede en la orilla opuesta. Por ellos, sobre todo. Y hoy por ti, claro.
[a] Arto Tuncboyaciyan - Hoonk
Get free blog up and running in minutes with Blogsome
Theme designed by Hadley Wickham